Las siete de la tarde de un lunes cualquiera en Barcelona. Mientras cientos de turistas copaban con sus molestos palos de selfies cada rincón de la ciudad condal, varias decenas de personas esperábamos a las puertas de la sala Razzmatazz 3 una velada de auténtico black metal noruego. Nada menos que cuatro grupos, capitaneados por Taake, aterrizaron el 5 de octubre en la capital catalana, dispuestos a rebanar cuellos… o lo que se terciara.

La tarde-noche de oscuridad fue inaugurada por Orkan. El cuarteto de Bergen acaba de editar su segundo disco de estudio, “Livlaus”, y aprovecharon su visita para acercar su sonido black’n’roll al público, que comenzaba a entrar en la sala a cuentagotas. Liderados por el vocalista Einar Fjelldal, los noruegos firmaron una actuación más que correcta que gustó entre los asistentes. Cinco fueron los temas que tocaron, todos pertenecientes al último álbum, y nos dejaron con buen sabor de boca.

Orkan actuando en Barcelona

Orkan. Foto cortesía de David Hernández.

Los siguientes en saltar a escena fueron The 3rd Attempt. Nacido de la reunión de los ex Carpathian Forest Blood Pervertor (guitarras) y Tchort (bajo), la banda cuenta con el barcelonés Ødemark a las voces y Tybalt (Den Saakaldte) a los bombos. Corpsepaint a raudales y alambre de espino por doquier, el cuarteto salió ante el público presentando su recién estrenada ópera prima, “Born in Thorns”.

El sonido de The 3rd Attempt recuerda ligeramente a los Carpathian Forest de antaño, y su actuación dividió al público en dos: por una parte, los más entusiastas gozaron del espectáculo de lo lindo, e incluso se pudo ver a alguno animando al combo crucifijo en mano; pero, por otra parte, buena parte de la sala observaba atónita las idas y venidas de Ødemark. Y es que, en un momento del show, el vocalista cogió un espejo para, después de cantar mirándose en él, romperlo de un puñetazo. Como consecuencia del golpe, el cantante se hizo una considerable herida que no paró de sangrar durante todo el concierto. El coágulo de sangre colgando de su mano fue lo más comentado entre el público, lo que no dice demasiado a favor de la parte musical.

Incidentes aparte, el cuarteto abandonó el escenario para dar paso al tercer grupo de la noche, Kraków. El combinado noruego (no, no son polacos) nos trajo la apuesta más arriesgada de la noche, por así decirlo. Y es que el post metal experimental con grandes pasajes instrumentales no es tan fácil de digerir. Sin embargo, con tres discos a sus espaldas, Kraków demostraron que son un grupo con mucha calidad, creando atmósferas minimalistas seguidas de partes más técnicas y oscuras. Una banda muy a tener en cuenta, y muy recomendable, sin duda, para los que todavía no habéis tenido oportunidad de escuchar su trabajo.

Taake en su actuación en Barcelona

Taake. Foto: Aintzane Larrañaga

Tres actuaciones, tres formas distintas de vivir la música, pero un solo objetivo: abrir camino a los protagonistas de la noche. A eso de las 21:30 de la noche, el murmullo de la sala se hacía cada vez mayor, más aún cuando los técnicos comenzaron a sacar los instrumentos y colocaron un banjo a un lado del escenario. La expectación no paraba de crecer, hasta que, a ritmo de “Nordbundet”, las hordas de Hoest atacaron a los allí presentes. Ataviado con una chupa parcheada que, a decir verdad, no pegaba demasiado con el ambiente (¿parches de WASP? ¿En serio?), y sus ya habituales lentillas blancas, el vocalista y alma del grupo noruego salió al escenario barcelonés dispuesto a darlo todo. Tras un breve saludo al público, la embestida continuó con la cuarta parte de “Over Bjoergvin Graater Himmerik” y el primer tema de su álbum debut, “Nattestid Ser Porten Vid“. Los clásicos fueron muy bien recibidos por la audiencia, que ya superaba el centenar de asistentes.

Taake en su actuación en Barcelona

Taake. Foto: Aintzane Larrañaga

Acalorado, Hoest se quitó la chupa provocando algún que otro grito histérico e incomprensible por parte de alguna fanática. Botella en mano, dió paso a las tres primeras partes de “Hordaland Doedskvad“, el disco favorito de una servidora que, junto a gran parte de la sala, disfrutó de lo lindo de esta parte del show. Pero el momento cumbre y, seguramente, el más esperado por todos, fue cuando el combo comenzó a tocar “Myr“. Y es que, ¿a quién no le gustaría escuchar un solo de banjo en medio de una canción de black metal? Puede que el bajo sonido del banjo comparado con el resto de instrumentos empañara un poco el resultado final, pero eso ya lo juzgaréis vosotros mismos:

El grupo enfiló la recta final del bolo con dos temas de su último álbum, “Orm” y “Det fins en prins“. Aunque sonaron bien y la actitud contagiosa de Hoest animó en todo momento al público, he de confesar que el final fue un tanto frío. Los noruegos concluyeron el concierto y se bajaron del escenario sin despedirse, mientras los allí presentes esperábamos que volvieran para un bis. Pero, desgraciadamente, no fue así, y el concierto de Taake finalizó en poco más de una hora. Una actuación de muy alto nivel aunque breve, por lo que esperamos que no tarden tanto en volver como en esta primera visita.