El Resurrection Fest vivió su undécima edición los pasados días 7, 8 y 9 de julio en la bella localidad de Viveiro, Galicia. En esta ocasión se batieron todos los récords de asistencia y se hizo sold-out por primera vez en la historia del festival.

Aunque el evento comenzaba oficialmente el jueves 7 de julio, metaleros de toda España se movilizaban ya desde el lunes para vivir la fiesta de los días previos. Y es que el día 6 tenía lugar la fiesta de bienvenida. Ni la gran tormenta que descargó en Viveiro esa tarde, con más de 5.000 rayos registrados, consiguió apaciguar los ánimos de la gente que ya desbordaba el festival.

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Alrededor de las 6 de la tarde los primeros acordes de esta edición sonaban sobre las tablas del Ritual Stage. Strikeback, uno de los grupos ganadores del concurso de bandas, fue el encargado de inaugurar la fiesta. Los cabezas de cartel de esta jornada de bienvenida fueron Skindred y Narco y realizaron también sesiones de firmas para sus fans.

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Las jornadas oficiales del festival empezaban el día 7, ya con un tiempo mucho mejor que la tarde anterior. Los cabezas de cartel de esta jornada eran los daneses Volbeat, que se marcaron un concierto de más de hora y media en el que sonaron canciones como “Heaven Nor Hell”“The Gates of Babylon” o “The mirror and the riper”, entre muchas otras.

Pero antes que a ellos, les tocaba subirse al escenario a Bring Me The Horizon, con un público entregado. Fue un concierto marcado por los circle-pits y el buen ambiente entre los asistentes. Durante la hora de concierto, los británicos hicieron las delicias del público y se marcaron canciones como “True Friends”, “Avalanche” o “Drown”, canción con la que terminaron su participación en el festival.

Otros grupos con mucho nombre también participaron en esta jornada, como Bad Religion, que repitió en Viveiro tras ser cabeza de cartel hace tres ediciones, Fleshgod Apocalypse, Brujeria o While she sleeps, que se estrenaban este año. Los ingleses tocaron a media tarde en el escenario principal y, aunque no estuvieron mucho tiempo (apenas unos 50 minutos), les dio tiempo para tocar canciones como “Seven Hills” o “Four walls”.

Además participaron en la sesión de firmas alargando los tiempos y al finalizar continuaron saludando y fotografiándose con los asistentes. Los catalanes Crisix fueron los encargados de poner la nota nacional del día.

Destaca la gran organización del festival, con unos horarios perfectamente distribuidos y en los que no se acopló un concierto sobre otro, salvo en el caso de Volbeat, que se alargaron un poco más de lo establecido y seguían tocando mientras le tocaba el turno en el escenario de enfrente a Brujeria.

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Además, una de las novedades de este año era la colocación de una gran noria dentro del recinto, desde donde se podía ver todo desde el aire. Por la noche se iluminaba de colores y daba un gran ambiente.

Con todo esto y tras casi doce horas de música en directo se ponía punto y final a la jornada y tocaba descansar para afrontar el siguiente día.