El frontman de Five Finger Death Punch, Ivan Moody, fue entrevistado recientemente por la estación de radio Reno Rock 104.5. 

Al cantante, que ha sido bastante abierto y sincero acerca de su lucha contra la adicción al alcohol, se le preguntó qué hace para “mantenerse mentalmente bajo control” durante el viaje.

Él respondió:

“Estoy seguro de que lo has visto, recién comencé mi propia página de Instagram. Realmente estoy tratando de salir y dar algo a cambio y simplemente estar involucrado con la sociedad en general en lugar de estar tan solo y tan atrapado en mi pequeña burbuja. He llegado a ser este monstruo y todos esperan que yo sea así todos los días, y no es así.

Cuando escribí muchas de las canciones de ‘And Justice For None‘, el último disco de estudio del grupo, estuve en lugares raros, por supuesto, y en diferentes elementos de mi propia vida” […] “Así que no soy esa persona las 24 horas del día, y esa hora y media de mi vida todas las tardes, me levanto y desato la furia, por así decirlo, pero al final del día, lo vuelvo a poner en la jaula, y eso fue lo más difícil para mí: transformarme y comprender que es parte de la vida, pero que no tiene porqué consumir todo.

No hay un régimen para mí. Es solo cuestión de que algunos días hago ejercicio, algunos días camino por la ciudad. No lo sé… Depende del estado de ánimo, de verdad. Solo trato de mantenerme positivo y realmente activo.”

En mayo, Moody le explicó a la estación de radio Razor 94.7 de Green Bay que estuvo más de tres meses sobrio y reveló que casi murió debido a un ataque relacionado con el alcohol y se despertó rodeado de emergencias médicas y su hija sosteniéndolo mientras lloraba.

También admitió que fue a rehabilitación cinco veces antes de que la última vez finalmente se quedara, diciendo:

“Sabía que había terminado durante mi desintoxicación. Me tomó siete días y medio solo desintoxicarme. No podía caminar, no podía ir solo al baño, no podía fumar un cigarrillo. De hecho, un miembro del personal durmió conmigo en la habitación durante las primeras 38 horas, solo para asegurarme de que no me hundiera”.

El cantante dijo que “quería salir de eso” la última vez que ingresó en rehabilitación, pero no pudo explicar lo que sintió y de qué manera.

“Hubo muchas cosas, cosas menores en mi vida que acabaron por acumularse en esta maldita gran cosa. Realmente no sé. Es decir, piénsalo: tengo todo lo que siempre he esperado. Tengo hermosos hijos. Estoy cuidando a mi madre. Tengo una sobrina y un sobrino. Mi hermano se va a casar. Tengo coches bonitos. Tengo una casa hermosa. Amo a mi perro. Imagina si tienes todo lo que siempre quisiste, todo, ¿y qué? ¿Qué haces?”

Moody explicó que esta vez ha trabajado para arreglar su “espíritu”: “Simplemente no quiero que mi legado sea como el de Chester BenningtonChris Cornell, Scott Weiland o Layne Staley. Escucho una canción de Linkin Park ahora y puedo escuchar a Chester llorando por ayuda. Esa es la diferencia. ¿Por qué nos llevó tanto tiempo escuchar eso?”

“Quiero que la gente escuche mis letras y mis melodías y diga: ‘Ese tipo está sufriendo’ o, ‘Ese tipo es victorioso por algo. Él superó esa sustancia, o simplemente la vida en general’. Solo quiero devolver la esperanza”.