Después de un primer día de festival bastante completo nos enfrentábamos a la segunda jornada del evento, también con unos cabezas de cartel importantes (ScorpionsMarilyn Manson, Slash…) pero en la que se notaba ligeramente una menor afluencia de público.
Encarábamos el sábado ya con el conocimiento del recinto y de lo que nos podíamos encontrar dentro, y por ello antes de entrar decidimos preguntar por la ubicación del ya archiconocido hipermercado E.Leclerc de Clisson, lugar de peregrinación de festivaleros para hacer acopio de provisiones y otras necesidades. Adquirimos protector solar (no os olvidéis de echar o comprar un bote cuando vayáis de festivales en verano, ya que las quemaduras del sol pueden llegar a ser muy molestas y hasta peligrosas) y algunas barritas energéticas para recuperar fuerzas en los momentos de debilidad.

Una vez dentro del Hellfest pudimos observar que había a priori menos gente que el día anterior. En definitiva, había menos gente con entradas de un día y el simple hecho de moverse dentro de la zona de conciertos era más llevadero. Aún así la jornada prometía. Nosotros aprovechamos las horas de menos densidad de gente para acercarnos a los puestos de merchandishing de las bandas (cercanas a los escenarios principales) o a los del festival, aunque con estos últimos tuvimos menos dificultades. Eso si, los modelos y tallas se agotaron rápidamente, ¡por lo que recomendamos que no lo dejéis todo para el último día! También pasamos de nuevo por la Hellfire Tavern, donde pudimos presenciar el directo del guitarrista peruano Charlie Parra.

Charlie Parra@ Hellfest 2015

Charlie Parra

Los sonidos stoner de los estadounidenses Elder nos dieron los buenos días, una vez dentro del recinto, desde el escenario Valley. El trío de Massachusetts venía a presentar su nueva obra, “Lore”, editada en 2015, y nos dieron dos buenas muestras con “Spirit at Aphelion” y “Compendium”. Con canciones que rondan los diez minutos de duración, minuto arriba, minuto abajo, esos fueron los únicos temas que pudieron entrar en el setlist de los ‘yankis’ tras la inicial “Gemini”. Una media hora de reloj que supieron aprovechar bien, dando toda una lección de cómo se debe hacer rock psicodélico de tintes stoner. Una manera maravillosa de comenzar el día.

Tras la ‘calma’ desértica de Elder, cambiamos totalmente de tercio para disfrutar con el black metal ambiental de los germanos Der Weg einer Freiheit. Como el anterior grupo, éstos también disponían de treinta minutos exactos para descargar todo su poderío, y vaya si lo hicieron. Un no muy numeroso público acompañaba los oscuros sonidos del combo alemán, que con temas como “Repulsion” o “Eiswanderer” consiguió que la carpa del ‘Templo’ retumbara al son de la música.

Y de combos blackers pasamos a… más blackers, de la mano de los también alemanes Infestus, quienes se presentaron con “A Dying Dream”. El grupo liderado por Andras, el único miembro de la banda –los demás músicos solo le acompañan en las giras-, se encontraba cómodo encima de las tablas, y siguiendo con “Down Spiral Depersonification” y “Spiegel der Seele”, amenizaron el mediodía de buena manera. Cerrando con “Der Blick Hinaus”, los cuarenta minutos de los germanos transcurrieron veloces, síntoma inequívoco de una buena actuación.

Salimos a desgana al solazo que viene siendo habitual en las últimas ediciones del festival y que, como de costumbre, acabó por quemarnos la piel. Pero la causa estaba bien justificada, ya que los finlandeses Ghost Brigade nos esperaban en el segundo de los escenarios principales. Aunque pueda parecer extraño que un grupo de doom/death melódico toque en tal sitio a tal hora, así lo quiso la organización francesa, y allí acudimos para presenciar cómo el nefasto sonido amargaba desde el primer segundo al vocalista Manne Ikonen. No fue el mejor día para el combo finés, que comenzó su actuación con “Wretched Blues”, con la voz prácticamente imperceptible y las guitarras bajas y distorsionadas. Las indicaciones que el líder del grupo dio a los técnicos surtieron efecto, al parecer, pero la calidad no aumentó en exceso. Contratiempos aparte, “Aurora” e “Into The Black Light” siguieron su curso ante la atenta mirada de los medio abrasados espectadores, quienes seguíamos con entusiasmo el show de los escandinavos. Grandes temas como “Electra Complex” y “Breakwater” iluminaron la actuación de Ghost Brigade, que, aún jugando a plena luz del día, quedó ensombrecida por el pobre sonido.

No podríamos hablar de problemas de sonido en Hellfest sin mencionar a Airbourne. Los australianos sufrieron, sin duda, el mayor fallo técnico de todo el festival, que entorpeció por completo su, por lo demás, brillante actuación. Tras una épica introducción con la música de Terminator 2, los australianos salieron a por todas con “Ready to Rock”, una declaración de intenciones en toda regla. Los de Joel O’Keeffe derrochan energía por los cuatro costados, y así lo siguieron demostrando con “Too Much, Too Young, Too Fast” y “Chewin’ the Fat”, con la habitual escenita del vocalista abriendo latas de cerveza golpeándolas contra la cabeza. Todo iba a pedir de boca hasta que el sonido dejó de funcionar. Los cuatro integrantes de la banda seguían tocando sin inmutarse, sin darse cuenta de que no se oía nada de lo que pasaba en el escenario. Unos diez minutos agónicos en los que el público no paró de silbar y hacer señas al combo, intentando informarles del problema. Por fin, transcurrido casi un cuarto de hora, el frontman se dio cuenta del fallo, y tras unos instantes, el rock and roll australiano volvió a sonar a todo volumen por las rae de Clisson, y su ya clásica “Running Wild” dio fin al accidentado show.

Mientras algunos aprovechaban para echarse una cabezadita tumbados en la plácida hierba francesa, los sonidos pesados y atronadores de los ‘balleneros’ Ahab ensordecían la carpa del Valley. En los 45 minutos de actuación previstos de los germanos solo hubo cabida para cuatro temas, todos ellos rondando los diez minutos de duración, como “The Hunt”. El funeral doom metal que practica el cuarteto no es apto para todos los oídos, como se podía apreciar en las dispares caras de los asistentes al show; unos gozando como críos mientras otros se cubrían las orejas para protegerse de la tormenta sónica. Sea como fuere, la verdad es que fue un concierto de lo más correcto, con la banda atronando de manera eficaz.

Los fineses Finntroll llegaban al festival francés a darnos su ración de “troll metal”. Ataviados con sus orejas de troll y con mucha potencia salieron a escena para interpretar un setlist movido que hizo las delicias de los asistentes al escenario The Temple. No faltaron temas como “Solsagan”, “Nattfödd” o “Trollhammaren”, imprescindibles en los conciertos de la banda.

Finntroll@Hellfest 2015

Vreth – Finntroll

Mientras en el escenario principal se agolpaba una multitud para ver a Slash -con camiseta de Motörhead- junto a Myles Kennedy & The Conspirators, que nos deleitaron tanto con temas propios como con versiones de Guns N’ Roses o Velvet. Tras empezar con “You’re A Lie” pudimos escuchar el primer tema de los Guns, “Nightrain”, que fue coreada por todo el público e interpretada magistralmente por Myles Kennedy, cuya voz si cerramos los ojos no tiene nada que envidiarle a la de Axl Rose en sus mejores tiempos. Le siguieron “Avalon”“Back From Cali” y You Could Be Mine, esta última coreada de nuevo por los asistentes. Sin duda Slash y los suyos se marcaron uno de los conciertos más animados del día que terminaron con “Sweet Child O’Mine” (cómo no, coreada una vez más por todos), “Slither” (cover de Velvet Revolver y que Myles Kennedy aprovecha para presentar a los miembros de la banda) y “Paradise City”, con la que nos transportaron una vez más a finales de los años ochenta. Un concierto vibrante y lleno de energía.

También desde Finlandia y encarnando el más puro espíritu del “Viking Metal” salían a escena Ensiferum, todos los integrantes de la banda con atuendo similar y la cara pintada como si se tratase de un batallón que se dirige hacia una guerra. Con “One Man Army” recién puesto en el mercado, la banda tenía que promocionar el nuevo disco y por ello gran parte del setlist que presentaron pertenecía a él: “March of War”, “Axe of Judgement”, “Heaten Horde”, “Warrior Without a War” y “Two of Spades”. No faltaron temas rompedores como “From Afar”.

Ensiferum@Hellfest 2015

Sami Hinkka – Ensiferum

El cielo en el infierno. Así se podría describir el escenario preparado para la ocasión por Faith No More, y así lo hizo su carismático frontman Mike Patton, quien, de blanco inmaculado cual asistente a una boda ibicenca, saltó a escena al ritmo de “Motherfucker”, primer single de su esperado último disco, “Sol Invictus”. Los estadounidenses interpretaron hasta seis temas de este lanzamiento, cosa que a muchos de los asistentes –entre ellos me incluyo- pudo llegar a parecerles excesivo. De todas maneras, y siguiendo con “Be Aggressive”, el quinteto iba demostrando tema a tema la razón por la que eran uno de los cabezas de cartel del día. Con un sonoro “Fuck the hellfest!”, Patton se dirigió por primera vez al público antes de comenzar a entonar “Evidence”. “Epic” fue una de las canciones más coreadas de la tarde-noche, junto a “Midlife Crisis”, por no decir la única. Y es que, aunque Mike Patton se esforzara tema sí y tema también en animar a la audiencia, la respuesta no fue la esperada. “Insulso” es la primera palabra que se me ocurre para definir al público de Faith No More; toda una leyenda viva de los 90 ante sus ojos y casi nula reacción. Como para no ganarse el enfado de Mr. Patton, irritado antes del final del show, que acabó por intercambiarse la camiseta con un segurata tras saltar al foso. Clásicos como “The Gentle Art of Making Enemies” y “Cuckoo for Caca” sonaron en Clisson, antes de encarar la recta final con “We Care a Lot” y el colofón “This Guy’s In Love With You”. Los de California nos ofrecieron, sin lugar a dudas, un buen espectáculo, pero la absoluta pasividad de gran parte del público y el quizá no tan acertado setlist fueron las notas negativas de la noche.

Teniendo en cuenta la trayectoria (y leyenda negra) de la banda noruega y siendo unos de los más claros representantes del black metal no solo en su estilo musical sino en su concepto y forma de vida, no podíamos perdernos a Mayhem, los únicos y verdaderos Mayhem, que ya se encargan ellos de dejarlo bien clarito siempre que pueden. Con Attila a las voces y conservando solo dos miembros de la formación original, Necrobutcher al bajo y Hellhammer a la batería, salieron al escenario con una puesta en escena muy oscura, siniestra y simple, pero a su vez contundente. A pesar de haber lanzado “Esoteric Warfare” el año pasado, solamente sonó uno de los temas del disco, “Psywar”. Al terminar el show y para despedirse y bajarse del escenario utilizaron, “I Put A Spell On You” de Screamin’ Jay Hawkins. Sin duda un tema que nadie esperaba escuchar en el desenlace de una actuación de Mayhem.

Mayhem@Hellfest 2015

Attila Csihar – Mayhem

Nada más acabar salíamos corriendo para ver el concierto de los alemanes Scorpions, uno de los cabezas de cartel y platos fuertes del día. Pero antes pudimos disfrutar de unos magníficos fuegos artificiales con los que la organización quiso obsequiarnos para celebrar su décimo aniversario. Primero apareció un mensaje en todas las pantallas del recinto dando las gracias a los asistentes y a continuación, los primeros fuegos, que fueron aumentando su intensidad durante casi quince minutos sin cesar, durante los que sonaron “Thunderstruck” de AC/DC o “Bohemian Rhapsody” de Queen, el momento más mágico de todos, en medio de un espectáculo de luces y colores.

En el escenario principal 1 cae un telón con la portada del disco “Return to forever” y aparecen los germanos Scorpions con una gran pantalla detrás, comenzando su espectáculo con “Going Out with a Bang”, tema de este nuevo trabajo. Un incombustible Klaus Meine saluda al bullicioso público al acabar y acto seguido empieza con “Make It Real” mientras Rudolf Schenker se da alguna carrera por la pasarela y Meine coge y suelta su pandereta. Continúan con la clásica “The Zoo” pero en lo mejor del tema el sonido les juega una mala pasada. Y es que Hellfest, que ya ha pedido disculpas por lo sucedido, ha aumentado este año los decibelios en los escenarios principales, lo que al parecer ha provocado algunas sobrecargas. De manera que en la mejor parte del tema, con todo el público animado y haciendo palmas dejó de escucharse el sonido, aunque la banda pareció no darse cuenta en un primer momento, ya que siguió tocando como si nada hubiera sucedido. Siguen con “Coast to Coast” y a continuación Meine nos cuenta que están celebrando su cincuenta aniversario, llevándonos de vuelta a los setenta con un medley formado por “Top of the Bill”, “Steamrock Fever”, “Speedy’s Coming” y “Catch Your Train”. Nos presentan un tema de su nuevo disco, “We Built This House”, un tema que a pesar de ser un medio tiempo tiene un estribillo bastante pegadizo y durante el cual pudimos ver al público cantar.

Matthias Jabs comienza con su guitarra el tema instrumental “Delicate Dance”, perteneciente al álbum “MTV Unugged – Live in Athens”, el sexto álbum en vivo de la banda y que salió en 2013. Los músicos cambian sus instrumentos por otros para ofrecernos otro medley, en esta ocasión en acústico, con los temas “Always Somewhere”, “Eye of the Storm” y “Send Me an Angel”. Durante esta última el público acompañaba el ritmo de la canción con sus manos en alto, balanceándolas en el aire, donde flotaba un ambiente nostálgico. Con las primeras notas o silbidos de “Wind of Change” el público enloquece y comienzan a asomar las primeras lágrimas a los ojos de muchos espectadores. Hacia el final del tema Klaus recorre la pasarela para estar más cerca de respetable y les acerca el micrófono para que canten el estribillo final. Pero los escorpiones no nos dan tregua, nos dan una de cal y otra de arena y si nos acababan de hacer llorar ahora nos traían fiesta con “Big City Nights” en esta noche de emociones. Llega el momento de “Dynamite”, “In the Line of Fire” y “Kottak Attack”, el momento de protagonismo de James Kottack y su solo de batería, que se eleva unos metros del escenario subida en una plataforma. Como siempre, se sube de espaldas a su instrumento, nos enseña el texto de su camiseta (“Rock & Roll Forever) y acto seguido se quita la misma para enseñarnos que lleva tatuado exactamente esta frase en la espalda.

“Crazy World”, “Rock & Roll Band” y “Blackout” van cerrando este largo pero perfectamente elaborado setlist, aunque los alemanes han dejado para el final, como bises dos piezas claves de su discografía. Llega el turno de “Still Loving You”, una de las más hermosas baladas que el hard rock nos ha dado. Es un momento mágico, lleno de emoción, abrazos, lágrimas y besos, como siempre que los de Hannover interpretan este tema en directo. Como regalo final nos dejan “Rock You Like a Hurricane”, con la que de nuevo nos venimos arriba y podemos ver algunos efectos de pirotecnia de nuevo. Entre ovaciones, con la mano en el corazón y repartiendo baquetas y púas al final de la pasarela se despiden Scorpions para dar paso a la siguiente actuación.

Era la una de la madrugada y llegaba el momento de una de las actuaciones más esperadas, la del reverendo Manson, que ha recibido muy buenas críticas por su último trabajo “The Pale Emperor”. Había ganas también de ver en directo al tándem Marilyn Manson – Twiggy Ramirez que volvieron a reencontrase tras años por caminos separados. Tras un pasaje del Requiem de Mozart y un trepidante juego de luces en el que podíamos ver la silueta de Manson a contraluz comenzaba el concierto con “Deep Six”, que junto con “Third Day of a Seven Day Binge” serían los únicos temas de “The Pale Emperor” que sonarían esa noche en Clisson. A continuación “Disponsable Teens”, que nos retrotraía a los tiempos del “Holy Wood” o “mObscene” de “Golden Age of Grotesque”. También hubo espacio para los clásicos en el show del reverendo. Era el cumpleaños de Twiggy y asi lo hizo ver Manson en el escenario, cantándole “Happy Birthday to you…” Pudimos presenciar también “Angel With the Scabbed Wings”, “Rock is Dead” o “The Beautiful People”. Quizás lo más desconcertante eran los largos intervalos entre canción y canción que se hacían eternos y en los que suponemos que Manson cambiaría de micrófono, ya que utilizó varios a lo largo del espectáculo (con forma de cuchillo, de puño americano, etcétera).

Tras muchas horas de buena música y buena compañía nos fuimos a dormir para reponer fuerzas para la última jornada de festival. Algo de lo que todavía no hemos hablado y que es digno de mención es la fluidez de todo el engranaje organizativo. Cada concierto empezaba y terminaba a su hora, con una puntualidad incontestable. También hay que destacar la labor del personal de seguridad y de los encargados de tratar con los fotógrafos, puesto que su trato fue en todo momento impecable, haciéndonos sentir como en casa aún siendo muy grande el número de profesionales acreditados. Además es curioso también el nivel de implicación de los trabajadores con el correcto desarrollo del festival, se nota que lo sienten como algo muy suyo y que ponen de su parte todo lo posible para que este evento se perpetúe en Clisson a lo largo de los años.

Mañana más y mejor.

Texto: Aintzane Larrañaga, Alex Márquez, Salud Moreno

Fotos: Alex Márquez