Desde hace ya bastantes años la temporada estival para un metalhead significa una sola cosa: Festivales, festivales, ¡FESTIVALES!. Analizamos un poco el funcionamiento de este fenómeno en nuestro país y os damos nuestra opinión.

Download Festival, Resurrection Fest, Rock Fest Barcelona, Be Prog My Friend! o Leyendas del Rock son algunas de las citas ineludibles del verano en nuestro país en estos últimos años. La competencia es realmente fuerte a la hora de elaborar el cartel o elegir las fechas para su celebración, llegando incluso a coincidir algunos de ellos. Los metalheads de España y de casi toda Europa ahorran para cada año poder asistir a uno de estos eventos multitudinarios. Entre los 70 y los 190 euros hay un amplio abanico de gustos y bolsillos.

Además desde España cada vez son más los metaleros que se desplazan a festivales europeos como Hellfest Open Air (Francia), Graspop Metal Meeting (Bélgica), Wacken Open Air (Alemania), Sweden Rock Festival (Suecia) o Metaldays (Eslovenia) entre otros, lo cual recrudece la competencia.

Pero no es oro todo lo que reluce, la escena española de festivales tiene carencias y bastantes cosas que mejorar.

Del bienestar y comodidad de los asistentes

Quizás una de las primeras cosas que debería evolucionar es la “tolerancia” de la gente ante las condiciones impuestas por los festivales, es decir, reducir su aguante. En España tragamos casi con cualquier condición con tal de ver a nuestras bandas. Así, permitimos que algunos de estos eventos se celebren en condiciones poco sanas para el asistente: calor, pocas prestaciones, zonas de acampada deficitarias, altísimos precios y poco confort en general, es la tónica habitual.

En la mayoría de festivales de fuera de España las condiciones que se le imponen al asistente son más benévolas que en nuestro país, pudiendo acceder al recinto con sillas plegables o incluso cámaras réflex sin necesidad de estar acreditado (aunque esto último no es así en todos). Teniendo en cuenta el alto precio de algunos festivales patrios no estaría nada mal seguir el ejemplo de Wacken Open Air, que ha hecho de la Full Metal Bag uno de sus estandartes. Hablamos de la bolsa con la que te obsequian al retirar tu pulsera en el festival alemán, que contiene objetos útiles para el desarrollo del mismo (tapones, botella para agua en forma de bolsa, funda para guardar documentos, etc.) además de algún regalo interesante como parches o una postal conmemorativa.

Full Metal Bag del Wacken Open Air 2017

Full Metal Bag del Wacken Open Air 2017

Otra de las necesidades básicas de una persona y más en verano, es la hidratación. Al menos en Hellfest contaban con bastantes puntos de hidratación con decenas de grifos que daban agua bastante fría para rellenar botellas o mojarse.

Todo lo anteriormente mencionado es impensable en España, al menos a día de hoy, porque lógicamente es más fácil y más barato organizar festivales de espaldas a la comodidad de los asistentes teniendo bajo la manga una jugada ganadora (alguna banda en exclusividad). Esto es especialmente flagrante cuando se trata de la salud de las personas. Es miserable que no haya puntos para refrescarse o que no se permitan botellas en el interior cuando se pagan entradas entre los 100 y los 200 euros.

Hay que decir en honor a la verdad que contamos en nuestro país con algunas honrosas excepciones, como el festival gallego Resurrection Fest, que parece haber nacido (hace ya más de 12 años) para revolucionar los estándares fijados en este aspecto. Cumple con todas las directrices para ser un festival de corte totalmente europeo, buen entorno, buenas instalaciones, énfasis total en el desarrollo y calado de la marca y gusto por el bienestar de la clientela. Solo tenéis que preguntar a algún asistente de alguna de las ediciones del festival, al menos de los últimos años, que probablemente os dirá con una sonrisa de oreja a oreja que ha sido una gran experiencia y que volverá al año siguiente, y no dudará en defender el festival frente a su competencia en las redes sociales propias o de algún medio o festival. ¿Será que Resurrection Fest lo está haciendo bien?

El cartel, aaaay el cartel

Una de las bazas más importantes en la competencia por llevarse el gato al agua es el cartel. Las grandes marcas no suelen tener problemas ya que tienen facilidad para conseguir alguna exclusividad con alguna banda (este año System Of A Down en el Download, Rammstein en el Resurrection Fest o Aerosmith en el Rock Fest Barcelona) o para plagar el cartel de bandas interesantes y muy jugosas que hacen de estos festivales una apuesta segura para sus organizadores. Solo tenéis que ver los carteles de Resurrection FestDownload FestivalRock Fest Barcelona o del Leyendas del Rock para saber de lo que hablo.

En este caso los grandes perjudicados son los festivales emergentes, que tienen menos presupuesto y que por lo tanto reducen sus posibilidades de éxito, siendo en algunos casos un fracaso de asistencia. Un buen ejemplo de esto es Acordes de Rock, un festival que aspira a ocupar un puesto importante en Andalucía y que ha cerrado su segunda edición con una asistencia muy baja aun presentando un cartel hasta cierto punto interesante. La elección de los cabezas de cartel es crucial para movilizar a la audiencia. La gente se mueve por bandas que no suele ver con frecuencia o que por alguna razón hayan generado una expectación especial. Claramente no era el caso de Doro, que viene muy frecuentemente a España o de Dark Funeral, que se dirige a un público muy concreto y casi underground. Además formaciones como Soldier, Vita Imana o Crisix habían estado recientemente en festivales de más calado y mucha gente ya había disfrutado de ellos.

También es importante saber orientar la configuración de bandas del cartel a un estilo concreto o a un público potencial más definido. El Resurrection Fest se inclina más hacia el hardcore y los géneros extremos en general, el Download se centra más en bandas de los 90 en adelante, Be Prog My Friend! es un festival progresivo, como su propio nombre indica y Rock Fest Bcn y Leyendas apuestan por grandes nombres nacionales e internacionales en general.

No podemos decir que los carteles de nuestros festivales sean malos, pero en muchas ocasiones no están a la altura de algunos otros festivales europeos. No es fácil superar por ejemplo a Hellfest, que incluye más de 100 bandas en su cartel o a Wacken, Metaldays y Download Festival en sus ediciones francesa y británica, que también rondan ese número de grupos. En la primera edición de Download en España rondábamos las 60 bandas, en Rock Fest algo más de 50 y en Leyendas de Rock 65. En algunos de estos festivales se está pagando lo mismo que en cualquiera de los extranjeros aún siendo también menos días.

El civismo, algo necesario

Algo que también ha de cambiar en el panorama festivalero español es el civismo del público que asiste. He tenido la oportunidad de ir a festivales en el extranjero y he de decir sin miedo a equivocarme que la gente es más civilizada fuera de España. Por supuesto esto es una generalización porque lógicamente habrá de todo. En mi caso particular puedo decir que fuera de España he ido con una cámara bastante cara en una mochila en la espalda y nunca nadie ha intentado nada, ni siquiera abrirme la bolsa. Solo con ver, por ejemplo, la cifra de robos de móviles en el reciente Download de Madrid (solo una persona fue capaz de robar 62 móviles) se quitan las ganas de ir, ya sea a trabajar o por diversión.

He de decir también que no he visto en festivales internacionales una sola pelea o situación incómoda (ojo, no quiere decir que no las haya) y por el contrario en cualquier festival español es tristemente muy fácil vivir una situación incómoda o incluso presenciar una pelea o verse involucrado en ella. El “porqué” de esto es para mi todavía un misterio.

No está todo perdido

Afortunadamente hay que decir que algunos de nuestros festivales van subsanando estos problemas y mejorando algunas de sus prestaciones. Rock Fest Barcelona ha mejorado sensiblemente sus instalaciones y la dotación de las mismas, además de adornar las carpas con temática medieval y multiplicar el atrezzo dentro del recinto del festival, algo que ha gustado bastante entre los asistentes. Resurrection Fest se supera cada año ofreciendo una imagen nueva e incluyendo cada vez más ventajas a su propuesta. Leyendas del Rock permite desde años introducir comida y agua. Los tres festivales mencionados anteriormente cuentan ya con aplicación para los smartphones, algo que da mucho juego a la hora de programar tu jornada y de estar al tanto de posibles cambios de última hora.

En definitiva en España tenemos varios grandes festivales que tienen mucho que ofrecer pero también mucho que evolucionar, eso sí, siempre que la gente lo exija y castigue adecuadamente las malas praxis. Pero ¿Lo haremos? si no es así siempre nos quedará conformarnos con lo que siempre hemos tenido o salir a ver mundo si nuestro bolsillo nos lo permite.