2014 no ha sido un año fácil para los metaleros canadienses The Agonist. Después de la sonada marcha de la vocalista Alissa White-Gluz, quien asegura que la echaron de su propia banda al aceptar entrar en Arch Enemy, los cuatro miembros restantes han encontrado en Vicky Psarakis una razón para seguir adelante con su proyecto.

«Eye of Providence» es el resultado de esta turbulenta época para los de Montreal. El cuarto álbum de estudio de The Agonist viene cargado de trece potentes temas, que llegarán a las tiendas el próximo 23 de febrero de la mano del sello alemán Century Media Records, aunque ya están disponibles en streaming.

Se percibe mucha ilusión en el seno de la banda, principalmente por el estreno de la vocalista Vicky Psarakis en sus filas, lo que se traduce en un single y tres videoclips que los canadienses nos han regalado antes del lanzamiento del álbum. Y es que la historia del grupo con la cantante es peculiar: después de analizar sin éxito cual podría ser la perfecta sustituta para White-Gluz, el guitarrista Danny Marino encontró a Vicky Psarakis a través de su canal de YouTube, en el que subía vídeos mostrando sus habilidades vocales. Marino quedó tan alucinado con la estadounidense que decidió que tenía que ser la nueva cantante de la banda.

Historias y batallitas aparte, vayamos al grano. La canción que abre este «Eye of Providence» se llama «Gates of Horn and Ivory«, y es uno de los temas que ya había sido presentado en forma de videoclip hace unas semanas.

El tema comienza lleno de fuerza, como ya es habitual en los canadienses, y enseguida entran en acción los gritos guturales de Vicky Psarakis, que no tienen nada que envidiar a los de White-Gluz. En cuanto a las voces limpias que asaltan en el estribillo, la cantante estadounidense nos muestra una brillante ejecución, en ocasiones, para una servidora, incluso superior a la de su predecesora, combinando a la perfección ambos estilos vocales. Tonteando entre el death metal melódico y el metalcore, la batería de Simon McKay acompaña de forma correcta los rápidos riffs de sus compañeros Danny Marino y Pascal Jobin, y el bajo de Chris Kells suena apabullante por momentos.

«My Witness Your Victim«, el segundo corte, sigue la senda marcada por la anterior canción, aunque con un ritmo más tranquilo. Sin demasiadas novedades al frente, el tema sigue explorando las capacidades vocales de Psarakis, que ya plasmaron en el videoclip estrenado hace menos de un mes.

Con «Danse Macabre«, el quinteto se sumerge en un corte mucho más melódico que las anteriores, con un riff inicial marcando el paso. Las voces limpias, que alcanzan registros muy agudos, dominan la canción de principio a fin, por encima de los feroces guturales. El comienzo de «I Endeavor» nos muestra una faceta más virulenta de la formación norteamericana, con una poderosa batería acompañando a las endiabladas guitarras y a los gritos de Psarakis. Aún así, The Agonist sigue con la fórmula que suma partes brutas con estribillos melódicos y límpios. Los guitarristas ganan presencia e incluso protagonismo en esta canción. que nos conduce al quinto corte, «Faceless Messenger«, que sigue por la misma senda, apostando por la melodía.

«Perpetual Notion«, que fue presentado como «cara B» del single «Disconnect Me«, publicado en 2014, nos muestra un tema que, tras unos acordes de guitarra, explota en la cara del oyente con la poderosa batería de Simon McKay. De los guturales más maléficos hasta la voz más angelical, la cantante de origen griego vuelve a brillar una vez más en esta canción.

The Agonist vuelve a la brutalidad con «A Necessary Evil«, el séptimo corte, lleno de riffs enloquecedores, firmando así una de las canciones más oscuras del álbum. La melódica «Architects Hallucinate» desciende el frenético ritmo impuesto por el anterior tema, y nos trae una pieza mucho más tranquila que sirve perfectamente como transición para la cañera «Disconnect Me«. Este es el primer corte que desveló la banda con Psarakis como vocalista, allá por abril de 2014, y representa a la perfección lo que es The Agonist a día de hoy: una buena combinación de guturales y voces limpias aderezadas con blast beats y riffs virulentos. A continuación podéis escuchar la canción, la más pegadiza y brillante del álbum, junto a la inicial «Gates of Horn and Ivory«, para una servidora.

El décimo corte, «The Perfect Embodiment«, comienza muy despacio, con la guitarra y la batería acompañando a una dulce voz que va in crescendo según avanza la canción, rozando los gritos y llegando a registros que bien podrían encajar en una banda de hardrock. Esta media-balada es otro tema más en el que, a pesar de que los instrumentistas completan un buen papel, la cantante reina por encima de todos; a decir verdad, parece un disco hecho a medida de Psarakis, dueña y señora a lo largo de las 13 canciones que conforman el álbum.

Hablando de cortes pausados, «A Gentle Disease» podría calificarse como «la calma que precede a la tempestad». Una bonita balada acústica de la mano de Vicky Psarakis y Danny Marino que sorprenderá a más de un oyente y que nos muestra la otra faceta de la ‘bestia’.

Encarando ya la recta final, «Follow The Crossed Line» vuelve a traernos la tormenta desde el minuto uno. Los espectaculares riffs que adornan la canción se mezclan con los blast beats, asolando sin piedad al oyente. Las impecables voces dan fin de forma abrupta a este tema, llevándonos al corte final del disco, «As Above, As Below«. De casi ocho minutos, comienza con una ligera y casi imperceptible melodía de guitarra, que va cobrando fuerza junto con la batería, que llega a tiempo para marcar el paso a la vocalista. La dulce voz de Vicky Psarakis nos conduce suavemente durante toda la canción, que no incluye voces guturales ni apenas gritos. Un final muy light para un disco con pocos sobresaltos.

Este es el tracklist del álbum:

01. Gates Of Horn And Ivory
02. My Witness, Your Victim
03. Danse Macabre
04. I Endeavor
05. Faceless Messenger
06. Perpetual Notion
07. A Necessary Evil
08. Architects Hallucinate
09. Disconnect Me
10. The Perfect Embodiment
11. A Gentle Disease
12. Follow The Crossed Line
13. As Above, So Below

En resumidas cuentas, en «Eye of Providence«, el habitual y característico ‘caos’ marcado en 2007 con su debut «Only Once Imagined» no es tan perceptible como en los anteriores lanzamientos de la formación. Sin ser un mal disco, la banda no sorprende en exceso en esta publicación, ya que la mayoría de los temas siguen la misma fórmula; incluso me atrevería a decir que no han querido arriesgarse mucho. Hay cortes brillantes, sin lugar a dudas, pero (casi) nada nuevo bajo el sol.

Aún así, el disco se podría calificar como un más que buen debut para Vicky Psarakis, quien ha dado un innegable soplo de aire fresco a la banda. Un nuevo capítulo para un grupo que, a pesar de los cambios, sigue manteniendo el sonido que hizo grandes a The Agonist. Veremos en qué dirección evoluciona esta nueva formación.