Encarábamos la segunda jornada, la más concurrida de todas, con la lección ya aprendida y habiéndonos hecho ya con el recinto. Se repetían los problemas a la hora de acceder al evento, aunque quizás en menos medida que el primer día y además se agotaban los upgrade R.I.P. para ese día concreto (debían adquirirse por días aparte de tu entrada a un precio de 92€ gastos de distribución incluidos).

Con este “complemento” tenías acceso a una zona especial ubicada en las primeras filas, que permitía a los poseedores del pase entrar al recinto sin esperar colas o tener que guardar el sitio durante todo el día para ver sus conciertos favoritos en las primeras filas.

Siendo el viernes el día de System Of A Down y teniendo en cuenta que todo el festival giraba en torno a ese concierto, era de esperar que los pases R.I.P. se agotaran, y así fue en torno a las cinco y media de la tarde. En las primeras horas nos llegaba la noticia de la rápida venta de las mismas, lo cual auguraba una jornada “apretada”. En este segundo día y después de que la organización de consumidores FACUA tomara cartas en el asunto, se permitió la entrada de botellas de agua de hasta litro y medio, ademas con tapón (una jugada arriesgada por parte de la organización por el riesgo potencial que eso implica), por lo que los ánimos estaban un poco mas calmados en las redes.

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En las barras se acusaba claramente el cansancio de los trabajadores que, muy probablemente no tenían muchos cambios de turno. Así es que una vez hecho el cambio de tokens y adquiridos los refrigerios nos acercábamos al Main Stage 1 donde ya estaba sobre el escenario la banda tunecina Myrath.

Practicando un marcado metal oriental, algo hasta cierto punto evidente dada su procedencia, salían a escena vestidos de forma acorde a la temática del show. Su frontman Zaher Zorgati se ganaba a la audiencia dando carreras de un lado a otro del escenario, además de bajar a tomar contacto con el público y recorrer el pasillo entre los dos lados de los allí congregados. Sonaron temas como “Believer”, “Storm Of Lies” o “Beyond The Stars”. Contaron esta vez con la presencia de la bailarina de danza del vientre Kahina Spirit. Para los que se los perdieron o se quedaron con ganas de repetir, tendremos ocasión de verles de nuevo por España en noviembre, ya que son los teloneros en la próxima gira de Epica.

Tras el final del primer concierto ya estaba parte del equipo en el Main Stage 2 preparándose para disfrutar de lo que se nos venía encima.

Skindred es uno de esos grupos que mueven masas (sobre todo en festivales) a pesar de no ser del todo conocidos aún porque, siendo sinceros, son una fiesta asegurada con su reggae metal y atraen con sus primeras notas incluso a metalheads que ni estaban pensando en verles.

Para una servidora fue un concierto corto (de cuarenta minutos) pero intenso. La zona que envolvía el Main Stage 2 se llenó de gente saltando y dándolo todo.

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Una de las cosas más destacables fue la ausencia de Dan Sturgess, el majo DJ con el que siempre iban de gira y que además ayudaba a amenizar los pequeños “breaks” de los shows con algún remix de los suyos (que normalmente poco tenían que ver con la música de Skindred y quedaban muy bien).

Así, el concierto contó con canciones de sus lanzamientos mas recientes como “Volume” y “Sound the Siren” de su último trabajo o “Ninja” y “Kill the Power”, de su penúltimo álbum lanzado en 2014. También repasaron temas de sus antiguos trabajos (probablemente los mejores a pesar de que se lanzaron cuando eran menos conocidos) como “Doom Riff” del trabajo “Union Black” (2011), “Nobody” y “Pressure” de su primer álbum “Babylon” (2002) o incluso “Rat Race” de “Roots Rock Riot” (2007).

La banda lo dio todo encima del escenario como ya viene siendo habitual, con un Benji interactuando todo el rato con el público (incluso con los fotógrafos, aunque no tuviera una forma muy agradable de despedirse de ellos después).

Finalmente y como nos tienen acostumbrados, el frontman pidió al público que se quitaran y alzaran las camisetas para acabar con la energética “Warning”, haciéndolas girar como si de hélices de helicóptero se tratasen.

A pesar de coincidir con el concierto de Opeth, los españoles Somas Cure también se dejaron la piel en el escenario 4 con otro setlist corto, pero acertado.

Somas Cure - Rubén G. Herrera

Somas Cure – Rubén G. Herrera

Salieron a tocar para presentar su último trabajo de estudio lanzado a principios de este mismo año, “Éter”, y demostraron una vez más estar en una de las mejores etapas de su carrera.

Con canciones como “Génesis”, “En Carne Viva”, “Ceniza” y “Leviatán” pero sin olvidarse tampoco de temas de su otro trabajo como “La Huida”, Somas Cure nos dejó a todos con ganas de mucho más.

Tras la descarga de los españoles nos acercábamos al Main Stage 2 para presenciar el show de Opeth que, inusualmente actuaban de día y ademas con el sol de cara, algo incómodo como poco. Quizás ese fue el principal motivo de la estaticidad de Åkerfeldt y los suyos. Comenzaban el show con “Sorceress”, tema que da título a su último trabajo, que venían a presentar a España. No fue un setlist muy largo pero sí satisfactorio para los asistentes, ya que hacia un repaso por algunos de sus trabajos. Sonaron “Cusp Of Eternity”, “Ghost of Perdition”, “Heir Apparent”, “Era” (también perteneciente a su último disco) o la conocida “Deliverance”, con la que terminaban su actuación y se despedían de la audiencia española.

En el Main Stage 1 salía a escena una de las bandas más veteranas de esta edición del festival y quizás la menos acorde con el resto del cartel, hablamos de Ian Astbury y Billy Duffy: The Cult. La formación británica venia para presentar su décimo álbum, “Hidden City” que no pareció movilizar mucho a los asistentes que guardaban el sitio ya para el concierto de System Of A Down.

A pesar de que se notara ese gran pasotismo por parte del público (suponemos que no ayudó que se solaparan con Every Time I Die) y de que realmente no acabaran de pegar del todo con el resto del cartel, nosotros disfrutamos bastante de un concierto ciertamente decente de sonido (algo a lo que por lo visto no están acostumbrados en directo) y de algunas de sus canciones más veteranas como “Lil’ Devil” o “Wild Flower”. Una pena que a Ian Astbury se le notara cada vez más la frustración de no poder ofrecer el show que le hubiera gustado.

De nuevo en el Main Stage 2 todo estaba a punto para uno de los shows más esperados del festival, con permiso de los cabezas de cartel, el de los norteamericanos Mastodon. Un gran telón de fondo mostraba la portada de su nuevo disco, hablamos de “Emperor Of Sand”, del que se pudieron escuchar nada menos que siete cortes, como el single “Sultan’s Curse”, la festiva “Show Yourself” o “Steambreather” entre otros. Brent Hinds estaba especialmente simpático en esta ocasión y no paraba de bajar al foso a estar cerquita de sus fans e incluso a recorrer el pasillo entre las dos partes del público de arriba a abajo.

Mastodon - Rubén G. Herrera

Mastodon – Rubén G. Herrera

No faltaron algunos temas más conocidos como “Colony of Birchmen” o “Black Tongue”. La recta final del concierto fue casi entera de “Emperor Of Sand”, a excepción de “Mother Puncher”. Un show que calentaba los ánimos del personal de cara a lo que venía a continuación, aunque muchos prefirieron verlo desde el Main Stage 1 para ir pillando sitio.

Llegaba el momento más esperado de probablemente todo el fin de semana. System of a Down llevaban desde 2005 sin pisar España, en un concierto que además dudamos que a día de hoy sea recordado de forma positiva por la mayoría de sus asistentes (¿Quién no recuerda el desastre del Festimad incluso sin haber asistido?)

El grupo no se anduvo con pequeñeces y empezó a soltarnos una bomba tras otra (delante de un escenario un tanto pobre a nivel de escena y luces todo hay que decir), algo bastante predecible teniendo en cuenta que pocos temas de System Of Down no pueden considerarse un hit y muchos menos (por no decir ninguno) creemos que no hayan sido parte de la infancia de prácticamente todos los asistentes, por lo que antes de empezar ya podíamos predecir que lo único negativo del show iba a ser no poder contentar a todo el mundo con el setlist (la única manera habría sido tener más de cinco horas de concierto con todas y cada una de las canciones de su discografía). Aún así el grupo se portó de forma más que notable tocando nada más ni nada menos que 27 temas.

A pesar de que entre canción y canción hubo una casi nula interacción con el público, eso no pareció importarle a nadie (a priori lo que más nos llenó negativamente fue la bomba de humo que hicieron al acabar).

El tema del sonido a día de hoy sigue siendo algo bastante discutible ya que las percepciones de los asistentes están siendo muy dispares, dependiendo de la parte del emplazamiento donde estuvieran situados (en la zona R.I.P de escuchó perfectamente por ejemplo). Por otro lado hay fans que expresaron la poca importancia que para ellos ha tenido ese tema, teniendo en cuenta los años que han esperado para disfrutar de SOAD (hace unos años la esperanza de que volvieran a reunirse era nula).

System Of A Down - Fotografía oficial de Download Festival Madrid

System Of A Down – Fotografía oficial de Download Festival Madrid

Volviendo al repertorio de canciones y tal como os hemos contado líneas arriba, este fue bastante variado y extenso teniendo en cuenta el tiempo que tenían disponible. Pasaron por todos sus discos mezclando sus canciones más cañeras con alguna que otra balada, como “Roulette”, una grata sorpresa muy bien recibida por el público. “Chop Suey”, “BYOB” y como no, “Toxicity” sonaron casi seguidas, haciendo que ese momento fuera el más explosivo de todo el concierto. Por otro lado se echaron en falta temas como “Cigaro” o “ATWA”.

Satisfechos pero cansados y a pesar de que faltaban grupos por actuar, nos fuimos a reponer fuerzas para el día siguiente, el último de esta primera edición del festival.

  • Texto: Álex Márquez y Selene de Tracia