Hace tan solo unos días se celebraba en la Caja Mágica de Madrid la primera edición del Download Festival Madrid. Tres de nuestros redactores se desplazaron a la capital para cubrir el evento. Os contamos los detalles.

La productora Live Nation se encargaba, al igual que en Reino Unido, de organizar la llegada de la franquicia Download Festival a España. Recordemos que el primer Download Festival se celebraba en 2003 en el circuito de Donnington Park, en Reino Unido y que hoy cuenta, además de con la británica, con ediciones en Francia y España. Podemos por lo tanto calificar de acierto el hecho de luchar por que esta marca aterrice en nuestro país y enriquezca el panorama festivalero veraniego, que tiene ya varias citas importantes.

La Caja Mágica de Madrid era el punto de encuentro, el recinto acogió a mas de 100.000 personas entre los tres días de asistencia. Sin embargo la estructura y localización de las instalaciones planteaba una serie de problemas que a ninguno de los asistentes les fue ajeno: la sombra y la hidratación, dado que estos días hemos pasado por una ola de calor. Las redes sociales del evento eran un hervidero de quejas al ver el listado de objetos no permitidos, tales como botellas de agua (aun vacías) o cámaras de fotos (ni siendo compactas). Tampoco se permitían pulseras o accesorios con pinchos aunque paradójicamente dentro del recinto podían adquirirse.

También fue polémica la decisión de poner únicamente unos aspersores para refrescar a los asistentes, que tras el primer día resultaron insuficientes y que tuvieron que ser reforzados con un par de mangueras más que proporcionaban una zona de “ducha” habitualmente concurrida por la gente.

download panoramica

Parte del equipo nos desplazamos al recinto en los autobuses oficiales del festival, operados por Fanzone y que funcionaban con reserva. Hacían un trayecto por la zonas céntricas de Madrid con varias paradas y, para qué nos vamos a engañar, fueron un caos absoluto. El chorreo de mensajes con cambios en la ubicación de salida y recogida o simplemente repitiendo la misma información era constante. Además la poca agilidad de los encargados de gestionar dicho servicio era palpable. Sin duda una prestación que deben mejorar de cara a próximas ediciones.

Nos dejaron en la entrada de la calle Embajadores, al pie de la autovía A-4, pero esta no era la única entrada al recinto, ya que se podía acceder por la parte contraria, la calle Perales, límite del madrileño barrio de San Fermín y que además era el acceso más concurrido. La organización estuvo bastante descoordinada, ya que las colas en Perales excedieron el kilómetro de longitud en la primera jornada, haciéndose una fila única para asistentes de un solo día y con abono de tres, algo que prolongó bastante la espera para entrar, mientras que algunos afortunados que recogieron su pulsera de tres días en el momento oportuno, pudieron entrar de forma más rápida.

La otra parte del equipo decidió desplazarse en transporte público, lo que probablemente fue un mayor acierto, ya que el recinto de Caja Mágica se encuentra a una escasa calle de la parada de metro de San Fermín, con una frecuencia más que suficiente para no morir aplastados entre la cantidad de metalheads que se acercaron al recinto en hora punta.

Se intuía una gran descoordinación entre los distintos puestos de atención fuera del recinto; así, nos mandaron de un lado para otro para recoger la acreditación de prensa.

Una vez dentro nos llamó la atención que no se entregase un folleto impreso con el plano y un horario de las actuaciones como suele hacerse en festivales de esta envergadura y como se hizo, por ejemplo, en la edición francesa de este mismo festival. Entendemos que es un servicio que se debe prestar al usuario y que a pesar de haber una aplicación móvil en funcionamiento, es algo necesario ya que no todo el mundo tiene conexión a internet móvil o prefiere no traer su smartphone a eventos de esta magnitud por miedo a perderlo, romperlo o a que se lo roben.

tokens downloadAl entrar, a nuestra derecha quedaba la Caja Mágica propiamente dicha, alrededor de la cual había multitud de baños, todos ellos limpios y a punto durante los tres días de festival, algo poco común en un festival de esta envergadura y sin duda un punto a favor de la organización. Además se encontraba la zona de descanso, consistente en varias sillas y mesas que a priori se antojaba escasa pero que con el transcurso de los días no lo fue tanto, ya que nos dimos cuenta de que la gente prefería descansar en la zona de conciertos y no darse el paseo hasta este otro lugar. Tras la zona de descanso estaba la de restauración, con bastante variedad y hay que decir que casi sin colas en el transcurso del festival.

A la izquierda según caminábamos desde la entrada descubríamos un pequeño mercadillo metalero con puestos de ropa y accesorios variados. Tras ello, un puente con dos carriles señalados con luces LED como si de una autovía se tratase y en el otro extremo se extendía la zona de conciertos con los cuatro escenarios que conformaban esta edición.

Una de las cosas que llamaban la atención de esta edición es que todo, absolutamente todo lo que se podía comprar dentro del recinto (exceptuando la anteriormente mencionada zona de tiendas) se pagaba con tokens (1 token= 1 euro), inclusive la comida o el merchandishing de las bandas. Por lo tanto la primera parada obligada era la caseta de cambio, donde la atención era fluida en todo momento.

Visitamos las casetas de Smoking y de Zippo, sponsors oficiales del festival que proporcionaban distracción a los asistentes. En la caseta de Zippo había una ruleta con la que podías conseguir distintos premios y en la de Smoking unas cómodas hamacas orientadas al sol madrileño, para ir pillando un poco de color. También por esa zona podía verse ocasionalmente a Dexter, mascota e imagen del festival, que se hacia fotos con los metalheads que se le acercaban (¡Tranquilos! el traje tenía ventilación).

Una vez inspeccionado el recinto y hecho acopio de bebidas nos dispusimos a ver los conciertos, que en definitiva es a lo que habíamos ido. Un detalle a mejorar de cara a la próxima edición es la tardía hora de apertura de puertas, cinco minutos antes del inicio de las actuaciones, algo incoherente  y que perjudica sobre todo a las bandas que tocaban en las primeras horas, ya que tenían que comenzar su actuaciones casi sin público, no porque la gente no quisiera verles, si no porque no podían acceder al recinto. El cabreo de muchos de los asistentes se vio plasmado de nuevo en las redes sociales del festival.

Nuestra andadura en el festival arrancó con A Day To Remember en el Main Stage 1, que ya congregaba a una considerable audiencia. El sonido era bueno y la banda se crecía. Presentaban su último trabajo, “Bad Vibrations” y lo hacían por todo lo alto, disparando confeti y lanzando balones de playa al público, al que parecía importarle muy poco el calor que hacia en esos momentos y que por fin empezaba a disminuir gracias a la colocación estratégica del escenario y a los agradecidos chorros de agua que uno de los trabajadores del recinto descargaba alegremente sobre todos nosotros. A pesar de presentar su último trabajo, no se olvidaron de sus otros discos en el primer bloque de canciones. Comenzaron el show con “All I Want” de su disco editado en 2010 “What Separates Me from You”, seguida de “I’m Made of Wax, Larry, What Are You Made Of” del álbum “Homesick” (2009). También sonaron otros temas como “2nd Sucks” (2010) y “Right Back at It Again” del álbum “Common Courtesy” (2011). Mención especial a una de las últimas canciones del setlist, “If It Means a Lot to You”, que a muchos de los que aún no conocían al grupo probablemente les sonaría por ser una versión realizada por el grupo español Ankor. Añadir que el sonido de este concierto fue de diez.

Al término del show nos quedábamos en el escenario para coger sitio y poder ver el siguiente concierto que se desarrollaría en él. Por las pantallas veíamos lo que acontecía en el Main Stage 2, aunque sin sonido. House Of Pain hacían saltar a la gente para celebrar sus 25 años de existencia.

Five Finger Death Punch - Rubén G. Herrera

Five Finger Death Punch – Rubén G. Herrera

Uno de los punto de inflexión de la jornada era sin duda el concierto de Five Finger Death Punch, ya no solo por el momento de fama que vive la banda con su último trabajo, “Got Your Six” sino por la reciente salida de Ivan Moody (vocalista de la banda) para ocuparse de su rehabilitación y la posterior entrada de Tommy Vext (Bad Wolves) para sustituirlo. La gente era escéptica al principio, pero hay que decir que la voz de Vext encaja a la perfección con el grupo. Podría decirse incluso que no se notaba la ausencia de Ivan, tanto por el sonido como por la contundencia del show, que en ningún momento decayó, además de por la similitud de sus voces.

Sonaron temas como “Lift Me Up”, “Never Enough” o “Jeckyll and Hyde” que reventaron el recinto del Download. Vext no se cortaba a la hora de bajarse a las barreras del foso y contactar con la gente, incluso de tirarse al público y dejarse llevar por unos segundos (una servidora lo tuvo encima e incluso le chocó el puño con todo el buen rollo del mundo). En el escenario la banda mostraba una sonrisa de oreja a oreja. Mención especial a Chris, el mister simpatía del show. 5FDP terminó como de costumbre con la preciosa “The Bleeding”, que Vext presentaba como el primer tema que la banda grabó. Tampoco podemos dejar de mencionar el momentazo con la versión de Queen, “We Will Rock You”, que fue coreada por todos los asistentes.

El concierto finalizó con el anuncio en las pantallas de una próxima gira de Five Finger Death Punch con In Flames por España, también bajo el amparo de Live Nation, una sorpresa que probablemente emocionó a más de uno.

Salíamos de la zona del Main Stage 1 y nos acercábamos al Main Stage 2 para ver parte del concierto de Gojira, que sigue presentando por el mundo su último trabajo, “Magma”, del que no podían faltar al menos dos temas como “Silvera” y “Stranded”. Lo que siempre impresiona de esta banda es la contundencia de sus directos, amén de la sencillez de los mismos. Hubo también tiempo para joyitas como “The Heaviest Matter Of The Universe”, con la que abrieron la descarga, “Flying Whales” o “Vacuity”, tema que no puede faltar y con el que cerraron su concierto.

Gojira - Rubén G. Herrera

Gojira – Rubén G. Herrera

Nos daba tiempo aún de ir al Stage 3 a ver algún corte de Motionless In White, banda norteamericana que contó que era su primera vez en España (ese día además por la compra de un zippo oficial del festival, te obsequiaban con una pulsera para una sesión de firmas con ellos) y que presentaba su cuarto disco, “Graveyard Shift”. La estética de la formación es uno de sus atractivos ya que prácticamente todos los integrantes de la misma tiene un aspecto muy andrógino.

Motionless in White

Con “Reincarnate” pusieron la guinda a un concierto cuyo final se solapaba con el cabeza de cartel de ese día, que ya se encontraban en el Main Stage 1: Linkin Park, ese cabeza de cartel tan querido por unos como odiado por otros.

Nos hemos encontrado todo tipo de comentarios en las redes sociales al respecto, desde motes despectivos como “Linkinpop”, hasta seguidores (probablemente los ganadores del meet & greet con ellos a través del club de fans) contando las horas para poder verlos, pero lo que es indiscutible es que Linkin Park ha formado parte de la infancia de algunos y del comienzo de muchos otros dentro de lo que es este mundo musical. Cierto es que no podemos negar su cambio de esencia (siempre habrá una brecha entre los fans de “Hybrid Theory”/“Meteora” y los de los otros álbumes), pero por desgracia eso es algo que nunca podremos evitar y sus canciones míticas van a seguir siéndolo, pasen los años que pasen y eso mismo fue lo que volvieron a demostrar este pasado viernes.

El concierto no empezó de la mejor manera para los fans de los antiguos Linkin Park, ya que fue como es lógico con temas de sus últimos trabajos. El primer corte fue concretamente “Talking to Myself”, de su último trabajo “One More Light” (2017). Le siguieron “Burn It Down” y “The Catalyst” sacados de “Living Things” (2012) y “A Thousand Suns” (2010) respectivamente. En las primeras filas del concierto se notaba un ambiente muy dispar: algunos fans disfrutando al máximo coreando todas las letras y otros intentando seguir aunque fuera el ritmo de las mismas.

De hecho, en el momento de “Wastelands”, todo aquel que no hizo trampas mirando los setlists de otros festivales ya estaba perdiendo la esperanza.

Pero por desgracia para un grupo que parece que quiere separarse de sus raíces con todas sus fuerzas, no tuvieron más remedio que acabar sucumbiendo a lo que la mayoría del público estaba esperando y así empezó a sonar “One Step Closer” de “Hybrid Theory”, su primer álbum de estudio. Efectivamente, en ese momento cualquier persona atenta mínimamente al concierto pudo darse cuenta de qué mayoría de seguidores estaban llenas las primeras filas y ahí empezó el estira y afloja entre lo nuevo y lo viejo.

Tras “Invisible”, otra canción de su último disco, podemos decir sin miedo a equivocarnos que llegaron las estrellas de la noche: “Breaking the Habit”, “Crawling”, “Somewhere I Belong”, “In the End”, “Faint” y “Numb”, separadas por apenas un par de canciones como “Leave Out All the Rest” y “What I’ve Done” (que al ser de su tercer disco también fueron bastante coreadas por todos).

Tras ese subidón el momento de los bises nos llegó a todos con melancolía. “Papercut” y “Bleed It Out” volvieron a llenarnos de esa euforia perdida, dejándonos con un gran final de concierto, después de un público gritando que no tocaran “Heavy”, cosa que por suerte para algunos y por desgracia para otros sí ocurrió al ser uno de los temas más famosos de su último trabajo.

De nuevo en el escenario 3 nos disponíamos a ver a Dark Tranquillity, que volvía a España por segunda vez este año a presentar “Atoma”, su último trabajo. Con Johan Reinholtz y Chris Amott a las guitarras, los de Göteborg no decepcionaron, aunque el sonido no fue especialmente bueno. Nos dejaron un setlist de diez temas muy distinto al que interpretaron en su anterior periplo por España, con algunos cortes de discos anteriores como “Terminus”, “The Science Of Noise”, “Final Resistance” o la magnifica “Misery’s Crown”, con la que normalmente cierran sus conciertos. También nos deleitaron con temas de su último álbum, como “Force Of Hand”, “Forward Momentum” o el tema que le da título al disco.

Dark Tranquillity - Rubén G. Herrera

Dark Tranquillity – Rubén G. Herrera

Muy agradecidos y al grito de “oe, oe, oe” se bajaban del escenario pidiéndonos que disfrutáramos del festival y que saludáramos de su parte a sus colegas de In Flames, a los que veríamos el último día.

La fiesta continuaría con más grupos pero nosotros nos retiramos a descansar para las dos largas jornadas de buena música y calor que nos esperaban todavía.

  • Texto: Álex Márquez y Selene de Tracia