El pasado fin de semana asistimos a la segunda edición del festival Acordes de Rock, que se celebró en la localidad sevillana de Gilena. Os contamos lo que aconteció.

Esta nueva edición del festival andaluz se tornaba ambiciosa dado el año en blanco (2016) que la organización había tenido para prepararlo y tratar de corregir los fallos de la edición anterior. Se había cambiado la ubicación del recinto, pasando de La Roda a Gilena, pueblos no muy lejanos entre sí. Una ubicación perfecta para al menos acoger al público andaluz por igual, ya que Gilena se encuentra en el centro de la autonomía. También se había retrasado el horario de inicio de los conciertos a las 17:30, al menos dos horas más tarde que en la anterior edición.

Es cierto que las instalaciones elegidas estaban mejor preparadas que las de 2015 pero aún así se observaban ciertas carencias, como por ejemplo el hecho de no haber montado un escenario cubierto que hubiera facilitado el trabajo a técnicos, músicos y personal de prensa, ya que no estarían de esta manera tan expuestos a la contundencia del sol sevillano de las primeras horas y porque se habrían ganado zonas de sombra en determinados momentos del día.

acordes de rock

La iluminación en este caso fue correcta, algo que suma puntos a la organización. Sin embargo volvían a caer en algo que en la opinión del que os escribe, deberían haber acotado desde el principio. Me refiero al caos que había en el backstage y aledaños, donde todos aquellos que no fueran simples asistentes podían campar a sus anchas. No me malinterpretéis, esto es algo beneficioso para el trabajo de prensa ya que vives el festival desde otro punto de vista, tienes contacto con los artistas y además tienes la oportunidad de descansar y refrescarte entre concierto y concierto, pero es altamente inseguro en ciertas ocasiones ya que no todo el mundo que entra tiene capacidad de portarse como corresponde en estos casos. Afortunadamente todo transcurrió sin incidentes, además hay que poner de manifiesto la simpatía y el buen hacer del personal de la organización que trabajaba en esta zona.

Tampoco hubo mucha vigilancia en el foso, en el que se nos permitía estar todo el tiempo que quisiéramos y eso facilitaba la labor, si bien en alguna ocasión accedía a él alguna persona sin acreditar. Esto es debido a la no preparación de las barreras frente al escenario para evitarlo.

Creemos, dadas las cifras de asistencia que este festival tendría un mejor funcionamiento dentro de una sala grande, como por ejemplo la Paris 15 o la Eventual Music de Málaga, que tienen una gran capacidad y que podrían albergar también puestos de comida, bebida, merch y demás y de esta manera ir creciendo ofreciendo unas mejores condiciones a los asistentes.

Todo lo anterior no menoscaba ni anula la gran labor de la organización del evento, jovencísimos todos ellos, que se han preocupado de enriquecer la escena metalera y festivalera andaluza y además en verano, temporada en la que cada vez proliferan más los macrofestivales y la competencia es más feroz.

Dicho todo esto, os contamos como se desarrolló la primera jornada:

Llegamos a Gilena a mediodía del viernes para degustar la paella gratuita que el festival había programado en la caseta municipal del pueblo. Allí ademas de calimocho gratuito podíamos consumir cerveza o gazpacho a precios muy bajos, algo que no paso desapercibido por prensa y algunos miembros de bandas como la gente de Sovengar o Crisix, a los que ya se podía ver por allí.

Deberíamos haber podido disfrutar de la actuación de la argentina Alejandra Burgos (Fyre) sobre las doce y media de la mañana en la fiesta de bienvenida pero el show se trasladó al escenario principal y se tuvo que retrasar por problemas técnicos de última hora casi hasta el horario previsto de apertura, por lo que tomamos posesión directamente del recinto.

Burgos nos daba la bienvenida al festival con un show corto y rápido en el que derrochaba actitud y hacia alarde de voz y contorsiones aun subida en unos taconazos.

Tras ella empezaba el festival propiamente dicho con una banda de la zona, los cordobeses Trilogy 666, banda en la que milita entre otros Charly Rivera, antaño bajista de Medina Azahara que también actuaba esa noche en Gilena. Presentaban su disco “III” ante una todavía reducida audiencia que lo acogía con agrado. Heavy Metal clásico sin ningún aliciente concreto aunque con buen hacer.

Tras ellos y todavía con una temperatura inclemente salían a escena Nocheterna, una banda sevillana que ya habíamos tenido oportunidad de ver y que propone una mezcla entre metal contundente y arreglos electrónicos. Presentaban su ultimo trabajo “Epsilon”, que ha cosechado buenas criticas en general. No faltaron temas como “Ser Uno Más”, ademas de la arriesgada versión de “Maldito Sea Tu Nombre” de Ángeles del Infierno. Un show que dejó buenas sensaciones en general.

Les llegaba el turno a los thrashers asturianos Soldier, que se han ido abriendo un hueco en la escena nacional en los últimos años y que venían a Gilena con su actuación del Resurrection Fest todavía reciente. Su último trabajo, “The Great Western Oligarchy” data de 2015 y es el segundo en su haber. Sonaron durante su actuación temazos como “Washbourne”, “Christoholic” o el tema que le da da nombre a este álbum. Los bailes y moshpits empezaban a aparecer entre la audiencia del festival. Recordaron también su primer trabajo “Gas Powered Jesus” (2012) con temas como “Destroyers” o “Revolt”, con la que los ovetenses se bajaban del escenario.

Una de las bandas más esperadas de esta jornada de festival eran los catalanes Crisix que con su último trabajo “From Blue To Black” han dado un golpe en la mesa del thrash europeo para reivindicar su lugar. De hecho la banda tenía que volver lo antes posible de camino a Madrid para volar a Alemania al festival Rude Open Air. Regresaban a Sevilla tras cinco años sin pisar suelo andaluz y después de su actuación no nos cabe duda de que la audiencia andaluza los querrá de vuelta lo antes posible.

Hubo momentos memorables y no faltó el buen humor durante su actuación. Sonaron temas como “Conspiranoia” o “G.M.M. (Great Metal Motherfucker)” de su último disco, además de alguno de los temas de trabajos anteriores como “Frieza The Tyrant” en el que Juli hacia un llamamiento a todos los fans de Bola de Dragón. “Agents of M.O.S.H.” calentaba el ambiente para la gran traca final, la esperadísima “Ultra Thrash” para la que todos los miembros de la banda excepto Javi se metieron entre el público para tocar mientras los asistentes hacían un circle pit en torno a ellos, dando así por finalizada la actuación. Tras el concierto tuvieron tiempo para firmar en el stand que Monster había preparado para tal efecto.

A estas alturas tenían que saltar al escenario los chicos de [In Mute] pero debido al gran retraso acumulado hubo que dar paso a Doro relegando la actuación de los valencianos hasta después de Medina Azahara esto es, casi a las 3 de la mañana.

Por lo tanto se nos venía encima uno de los platos fuertes de este festival. Doro, la reina alemana del metal que se presentaba en Gilena con un line up de lujo (ex miembros de la banda de Blaze Bayley y After Forever) y una sonrisa de oreja a oreja en todo momento. Se reforzaba la presencia policial y la seguridad en el foso y Pesch salia a escena para interpretar “Raise Your Fist” seguido de “I Rule The Ruins” y “Burning The Witches”, temas con los que demostraba su gran estado de forma a sus 53 años.

Se permitía el lujo de marcarse una versión, concretamente de “Breaking The Law” de Judas Priest aunque también sonaron himnos como “Für Immer” o la muy esperada “All We Are”, que en su momento popularizara con Warlock. La alemana cerraba su show con “Metal Tango” ante una gran ovación.

Medina Azahara siempre es sinónimo de trabajo bien hecho, algo que avalan sus varias décadas en los escenarios. Además son muy conocidos en tierras andaluzas por lo que la organización había permitido acceder al recinto a la gente del pueblo para el concierto de Medina Azahara en el momento del mismo y con un precio reducido. La espera fue larguísima hasta que por fin los cordobeses saltaron al escenario con su ya habitual y potente mezcla de “Necesito Respirar” con “Aprendimos a Vivir” para seguir con una retahíla de temas clásicos como “Palabras de Libertad”, “Niños” o “Tierra de Libertad”. Momento especial en el desarrollo de “O.U.A.”, en la que Manuel pedía la colaboración de chicos y chicas por separado para al final cantar el tema juntos. “No quiero pensar en ese amor”, “Velocidad” y ahora sí, “Necesito Respirar” cerraban la descarga de Medina Azahara. Se echó en falta el tema “Córdoba”, sobre todo teniendo en cuenta la proximidad geográfica con la capital andaluza, pero entendemos que hubo que recortar el setlist por los retrasos acumulados.

Le tocaba el turno por fin a [In Mute] que presentaba una vez más “Gea”, esta vez en un escenario más grande para mayor lucimiento de la banda. Hay que recordar que el death metal no es un género muy de moda en el mundillo metalero, ya que están en el candelero otros estilos más melódicos o “comerciales” como el hardcore, metalcore, thrash etc., por lo que el público en la actuación de los valencianos no estuvo especialmente entregado, algo que se vio reflejado en la actitud de la banda.

Sin embargo es intachable la actuación de la formación y la teatralidad con la que Steffi interpreta su rol en el escenario, siendo su imagen y sus atronadores guturales una de las señas de identidad del grupo. Tampoco se quedan atrás los demás miembros del mismo: Cristóbal, Adrián, Pedro y Mike, este último recién ingresado en las filas de la banda, lo dieron todo en el escenario. En mi opinión [In Mute] debería orientar todos los esfuerzos a salir de nuestro país los antes posible, dejar nuestras fronteras, para así conseguir el lugar que por su calidad y técnica se merecen como ya han conseguido algunas otras bandas españolas de estilos similares como Wormed o Noctem, que no siempre han sido profetas en su tierra.

En este punto y siendo ya casi las cuatro de la madrugada, el equipo de Metal Sound decide retirarse por el cansancio acumulado y con vistas a la jornada del día siguiente por lo que no pudimos ver a Azrael, Landevir (aunque pudimos charlar un ratito con Jose, el nuevo vocalista de la banda mientras cenábamos algo) o Sovengar, a quienes al parecer les amaneció al término de su concierto, a eso de las seis de la mañana.

Sin duda es un error acumular tanto retraso ya que perjudica a las bandas y a los asistentes, algo que en parte se vio mitigado en la segunda jornada.