Nos llega a la redacción un extraño paquete enviado desde Birmingham, cuyo remitente dice algo así como Napalm Death. Huele raro, como a carne podrida. Lo abrimos y en su interior nos encontramos con un envase ensangrentado de carne, tripas e intestinos. Lejos de horrorizarnos y acudir a la policía, nos dimos un festín de tan sabrosa casquería, sin saber si es de procedencia humana o animal. Así que pasemos a destripar el decimoquinto álbum de Napalm DeathApex Predator – Easy Meat“.

El disco arranca con una intro de casi cuatro minutos, una apertura ceremonial que se hace algo pesada y redundante. Tras esta primera digestión difícil, empieza la carnicería con “Smash A Single Digit“, cuyo vídeo oficial han estrenado hace pocos días. Esto ya sí sabe a Napalm Death, un tema de apenas dos minutos donde se condensa el odio y la agonía a la que nos tienen acostumbrados, con un ‘Barney‘ Greenway cosiendo en nuestra piel un estribillo enfermizo que nos martillea el cerebro una y otra vez, con un giro marcado por los riffs del genial Mitch Harris. La esquizofrenia continúa con “Metaphorically Screw You“, otro temazo que no defrauda, rezumando grind por cada bocado que damos. Con “How The Years Condemn” el bueno de Shane Embury se cobra protagonismo para introducirnos en este tema compuesto por él mismo, que acompañado por un pegadizo riff de Harris, conforma el primer tema lejos de tiempos acelerados como los dos primeros tracks anteriores. Este tema más ‘sosegado’ nos permite el espacio suficiente para degustar esos detalles de producción, como esa batería de Danny Herrera que parece sonar como un directo.

El cuarto tema del disco lo firma “Stubborn Saints“, donde se recupera la locura y la velocidad pero sin llegar a extremos. Vuelve a bajar el ritmo con “Timeless Flogging“, un tema flojo que sería de los menos interesantes del disco si no fuera porque a mitad de la canción se ‘grindcoriza’ para no perder el ritmo ni el sabor de boca que de momento nos está dando este “Apex Predator – Easy Meat”. Acaba en seco “Timeless Flogging” y comienza “Dear Slum Landlord“, con un Barney cantando en modo ceremonia ‘judeo-masónica’, en un tema que podríamos considerar el medio tiempo del disco, una pieza densa, un trozo de carne correoso que podríamos fácilmente echárselo a nuestra mascota si lo que queremos es que nuestra acelerada locura no encuentre descanso.

Pero tranquilos amantes de lo extremo, porque la octava canción es “Cesspit“, un tema que ya pudimos escuchar pues se lanzó a modo de adelanto del álbum. Puede parecer un tema flojo pero el alarde de locura mental que se desgrana en el ecuador de la pista es demencial, cuando Danny Herrera parece golpear la caja a modo de blast-beats como si se descolgara del pentagrama e iniciara un viaje hacia la demencia por su cuenta y libre albedrío, pero enseguida los demás chicos le siguen y contribuyen a homogeneizar este brote psicótico hecho canción.

Queda aún carne en el plato, y aquí no se deja nada para las sobras. “Bloodless Coup” conforma el noveno tema, aunque el que podría pasar más desapercibido del disco pero que nos sirve de transición para que Micth Harris haga su aparición en “Beyond The Pale“, desgañitándose como sólo él sabe hacer, una voz secundaria importantísima que siempre aporta más tonalidad y rompe con la monotonía tras minutos y minutos de la cavernosa voz de Barney. Con “Stunt Your Ground” la cosa recupera temperatura y sabor, con un Herrera incrementando la velocidad hasta cotas extremas, aunque dando espacios hacia cambios de ritmo para que nuestro pobre corazón sufra alguna que otra tregua.

Nos acercamos a la recta final con “Hierarchies“, un tema muy ‘heavy’ y más audible para oídos poco acostumbrados a este género. Muy bueno el coro-estribillo de esta canción y el posterior punteo de Harris, algo que no parecería muy brillante técnicamente hablando pero que despunta ya que no es la tónica habitual escuchar solos así en este álbum. La penúltima canción tiene el nombre de “One-Eyed“, grindcore puro, duro y bestial como nos gusta, cargado de blast-beats y gritos infernales salidos de la garganta de Harris, al cual, le deseamos que vuelva a la formación inglesa cuanto antes. Uno de los mejores temas sin duda este “One-Eyed”, con un riff muy interesante y si me lo permiten, muy ‘black metalero’.

Como dirían Módulos, todo tiene su fin, y con “Adversarial /Copulating Snakes” nos llevamos a la boca el último trozo de carne, y como suele ocurrir cuando degustas un manjar, lo masticas lentamente deseando que no acabe nunca. Es un tema bastante incendiario, parte de culpa la tiene Harris con su ardiente voz y ese riff a mitad de canción que inicia el cambio de rumbo hacia la velocidad más extrema y la agonía más sofocante. Después, se torna hacia un ritmo marcado por guitarras machaconas y pesadas y un Barney con voz tenebrosa, zigzagueando entre la voz limpia y gutural, y unos acordes de guitarra casi sin distorsión para dar paso a un fantasmagórico final.

Así acaba este disco, donde no podría puntuarlo con aritmética posible. Este disco se merece calificarlo con los adjetivos más terroríficos y enfermizos que podamos encontrar en el diccionario. Se respira agonía, dolor, esquizofrenia, sufrimiento, locura y paranoia por cada nota de este álbum. Han tenido que pasar tres años desde aquel “Utilitarian” (2012) para tener en nuestras manos este “Apex Predator – Easy Meat“, y ciertamente, comparándolo con su antecesor no aporta demasiados elementos nuevos, como aquel arreglo desquiciante de saxofón de “Everyday Pox“, pero que igualmente no defrauda, y que está al nivel de las exigencias de cualquier fan de esta banda.

Ha sido un gustazo devorar este disco, que da hasta pena limpiarnos la boca con una servilleta para no perder ese buen regustillo a sangre y carne cruda. Esperamos una próxima ración de igual o mayor calidad y que lo veamos en pocos años.